La mayor efectividad del cuadro bermellón en una de sus pocas ocasiones decanta un choque igualado y obtuso en el que se impusieron las defensas a los respectivos ataques
MALLORCA: Miño; Ximo, Nunes, Geromel, Kevin; Thomas, Bigas; Nsue,
Alfaro (Víctor Casadesús, m. 85), Álex Moreno (Antonio López, m. 90); y Geijo (Gerard
Moreno, m. 77).
EIBAR: Xabi; Lillo, Albentosa, Añibarro, Yuri Berchiche;
Errasti, Dani García (Diego Rivas, m. 62); Eizmendi (Urko Vera, m. 62),
Arruabarrena (Jota, m. 69), Gilvan Gomes; y Morales.
GOL: 0-1, m. 61: Alfaro.
Árbitro: Melero López (Comité andaluz). Amonestó a Dani
García y a Raúl Albentosa, del Eibar, y a Geijo y Thomas, del Mallorca.
Un cabezazo de Alejandro Alfaro desniveló un partido marcado
por la enorme igualdad y que caminaba directo al cerocerimo. Quizás el empate
sin goles habría sido el resultado más justo para sancionar el flojo y
deficiente partido que cuajaron ambos conjuntos, especialmente en la faceta
ofensiva. El balón es el instrumento con el que se juega este deporte, pero
ayer parecía que ninguno de los dos conjuntos se encontraba a gusto con él. Lo
maltrataron en algunas fases del partido y tan sólo la mayor efectividad del
Mallorca decantó el partido al aprovechar su empuje en el comienzo del segundo
periodo, donde fue superior. No se vio al Eibar con el mismo ímpetu que otras
tardes y tuvo muchas dificultades para generar situaciones claras en la meta de
un Mallorca sólido y que acudió con las ideas claras de la estrategía que había
que seguir si querían sumar en Ipurua. José Luis Oltra planteó un partido
físico y en el que los jugadores más determinantes del Eibar como Yuri o
Morales estuvieron estrechamente vigilados, con lo que apenas pudieron ofrecer
su rendimiento habitual. En líneas generales, las defensas se impusieron a las
delanteras, que se mostraron desprovistas de clarividencia como demuestran los
datos. Tres tiros realizó el Eibar entre los tres palos y cinco el Mallorca en
noventa largos minutos.
Al Eibar le costó meterse en el partido en un inicio en el
que el Mallorca trató de hacerse con el control del esférico. La incapacidad de
acercarse con peligro a las dos áreas no fue sino un adelanto de lo que
ocurriría en el resto del partido. El primer acercamiento, que no ocasión, vino
en el minuto 9 cuando Xabi Irureta salió de manera providencial al borde del
área para recoger un balón suelto que no supo controlar Álex Moreno en una
jugada en la que erraron a la vez Raúl Albentosa y Añibarro.
El Eibar quería hacerse con la iniciativa del juego, pero se
encontró con el orden táctico y la fuerte presión que ejercía el Mallorca en el
centro del campo. El pivote Thomas cuajó un gran partido y se impuso casi
siempre en esa zona decisiva a Dani García y Errasti, que no pudieron llevar la
manija.
Sin profundidad
El juego se desarrollaba casi siempre en el centro del campo
debido a que ambos equipos se anulaban mutuamente con su fuerte pressing y
apenas llegaban a las áreas. La única ocasión armera en el primer periodo llegó
tras una magnífica jugada individual por la izquierda de Gilvan. El brasileño
se fue de Ximo y sirvió un envío medido a Eizmendi, que cabeceó fuera por poco.
El Mallorca en el que el ex realista Nsue apenas intervino tampoco tenía
profundidad en ataque. Asi, Ximo buscó el gol a través de un chut lejano que se
perdió elevado por encima del larguero.
Mientras que el Eibar prosiguió al mismo ritmo, el mayor
brío del Mallorca le permitió hacerse con el dominio del choque tras el
descanso. El balón apenas duraba en sus pies a un Eibar desatinado en ataque y
que nunca terminaba las jugadas. A pesar de que Morales hizo intervenir al meta
Miño en un disparo raso que acabó en córner, el Mallorca mandaba bajo el timón
de Thomas. Precisamente, un centro suyo originó una clara ocasión en la que Xabi
Irureta despejó en corto y Alfaro, en boca de gol, cabeceó fuera con todo a
favor.
Error defensivo fatal
Dos minutos después, el propio jugador no perdonó al rematar
con la testa un centro de Ximo en el que la retarguardia azulgrana no tuvo la
contundencia habitual. El Eibar cometió el error de dejar rematar sólo a Alfaro
y el jugador tuvo la recompensa el mejor juego visitante en el cuarto de hora
inicial. A pesar de que enseguida Garitano introdujo a Diego Rivas por Dani
García y a Urko Vera por Eizmendi, el Eibar se mostró impotente para generar
peligro ante la meta visitante. Hubo que esperar a la entrada de Jota, que
sembró el peligro en un par de acciones en las que mostró su talento. Pero la
ocasión más clara llegó en un desplazamiento largo al área, Gilvan Gomes tocó
en corto a Añibarro, que se revolvió de cerca pero su disparo se perdió fuera
cuando se cantaba el gol.
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